Rafael Cornejo // DISCOS DEMENTE
El rock revival de principios de los años 2000 nos dejó bandas como The Strokes, Bloc Party, Franz Ferdinand, The Killers e Interpol, y fueron estos últimos los que le otorgaron el toque lúgubre y nostálgico a dicha oleada musical.
Nueva York fue la ciudad que inspiró y vio crecer a la mayoría de estos artistas, sobre todo después del atentado del 11 de septiembre del 2001, el cual dejó a la población en shock y posteriormente detonó la inspiración de un nuevo comienzo para todos sus habitantes.
Fue en estos tiempos donde Paul Banks, líder de la banda, encontró la motivación que buscaba para crear sus letras y sonido.
El éxito de ‘Turn On the Bight Lights‘
En agosto del 2002, Interpol lanzó su primer disco: Turn On The Bright Lights, el cual recopilaba cuatro canciones que habían salido meses antes en un EP homónimo, y que además se convirtieron en los sencillos del disco: Obstacle 1, NYC, PDA y Say Hello to the Angles.
La crítica fue positiva en general, destacando sobre todo la creación atmosférica y envolvente que la banda había logrado, dándole un nuevo aire más fresco al estilo “post-punk” de los años 80s.
Y es que, comparado con otras bandas, Interpol no copió o imitó el estilo de nadie más; por el contrario, había iniciado una nueva tendencia dentro del “indie rock”.

El disco es un viaje sonoro entre los hipnóticos riffs del guitarrista Daniel Kesler, quien no busca pelear el protagonismo con la guitarra de Banks, sino que lo complementa de forma perfecta, en ocasiones haciendo parecer que es la guitarra quien está cantando.
Por otro lado, el ahora exbajista de la banda, Carlos Dengler, logró convertir el bajo en algo más que un instrumento de apoyo, ya que en canciones como “Obstacle 1” resaltan las líneas de su instrumento casi como una segunda voz de apoyo tocando una melodía en contraste con las otras dos guitarras.
Con este material, Interpol aseguró su lugar en la escena de música indie que iba en ascenso cada vez más, y a pesar de que las críticas hacia la voz de Paul comparándola con la de Ian Curtis de Joy Division no faltaron, fue sólo cuestión de tiempo para que todos se dieran cuenta de que era algo intrascendente, pues Interpol había llegado a redefinir el lado más oscuro del rock.
Además del éxito comercial, los cuatro músicos de Nueva York habían logrado formarse una imagen bastante distintiva en comparación con otras bandas; por el lado de lo visual, habían adoptado una imagen bastante elegante, la cual consistía en usar un traje formal para la mayoría de sus presentaciones en vivo, misma que les daba un aura de elegancia, sobriedad y tranquilidad que al mismo tiempo encajaba perfectamente con su álbum debut.
Más de 20 años después, ‘Turn On the Bright Lights’ sigue siendo considerado uno de los mejores discos de la primera década de los 2000, y uno de los mejores debuts para una banda de rock.


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