Rafael Cornejo // DISCOS DEMENTE
En 2003, 31 minutos vio la luz, y aunque al inicio su intención era la de ser un programa infantil satírico con una fuerte crítica social a la televisión chilena, con el tiempo se transformó en algo más que eso, llegando incluso hasta al cine con una película que en su momento fue la más costosa producida en Chile, costando más de 2 millones de dólares.
El disco que convirtió a 31 Minutos en un show musical
Sin embargo, antes de los grandes presupuestos, el programa se vio reducido a los fondos que recibía de diversos programas de apoyo a la televisión, y dentro de esos presupuestos iniciales hace más de 20 años, también se financió su primer álbum musical.
Este primer disco homónimo se dio a partir del buen recibimiento de la primera temporada del programa, y aunque al inicio se pensaba que únicamente contuviera los temas musicales que se presentaban dentro del ranking top, poco después se decidió que sería más como una extensión del programa, agregando comerciales ficticios protagonizados por los mismos personajes, como Tulio, Bodoque y Patana.

Después de las grabaciones, el álbum terminó teniendo 31 pistas en total, de las cuales la mitad son canciones que fueron compuestas en trabajo conjunto de Álvaro Díaz, Pedro Peirano (Tulio y Bodoque, respectivamente) y el músico Pablo Ilabaca, quien además es miembro de la banda chilena Chanco En Piedra.
Este último trabajó sobre todo en la producción musical y sonora no solo de las canciones, sino de los temas del programa como la introducción o el tema de Calcetín Con Rombosman, mientras que Díaz y Peirano se ocupaban de las letras y grabación de voz para cada pieza.
Al final, este primer disco, sin pensarlo, comenzaría con el fenómeno musical de 31 Minutos, además de que con cada temporada se compondría un nuevo disco para acompañar los nuevos capítulos.
Canciones como Mi Muñeca me Habló o Bailan Sin Cesar, han trascendido el tiempo, formando incluso parte de la cultura musical de Latinoamérica, al punto de que estas han sacado al elenco del programa de las cámaras para llevarlas a los escenarios, como se vio en el festival Viña del Mar, Lollapalooza y Tiny Desk, más recientemente.
Después de 23 años, las canciones de 31 Minutos acompañaron a toda una generación que incluso ha heredado estas canciones que hablan sobre valores, temas sociales, discriminación e incluso soledad, pero de una forma que niños y adultos pueden entender y empatizar fácilmente.


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