Rafael Cornejo // DISCOS DEMENTE
Con la llegada del nuevo milenio, movimientos culturales que se habían sembrado en los 90s por fin comenzaban a surgir o tomar fuerza.
Como todo comenzó…
Por un lado, el reguetón desplazó a la música house y el pop, para posicionarse en lo más alto de las listas de popularidad; mientras, del otro lado de la industria musical, el grunge poco a poco fue quedándose atrás para dar paso al power pop, o mejor conocido como “happy punk”.
Este género empezó a gestarse en California, EEUU, a mediados de los 80 y fue la mezcla entre el sonido crudo del punk británico y las letras más relajadas, incluso llegando a ser románticas, del rock alternativo en este lado del charco, alejándose del mensaje contestatario y de protesta que sonaba principalmente en Inglaterra.
Bandas como Green Day, Blink-182, The Offspring o Sum 41 se encargaron de popularizar este nuevo género a lo largo y ancho de todo el globo.
El origen de todo un ícono
Para finales de los años 90, en Nuevo León, José Madero había comenzado el proyecto que encabezaría el movimiento emo en México: PXNDX.
Durante 10 años, la banda regia tomó más fuerza que otras por sus letras más profundas, crudas y directas, que no temían en hablar de forma literal, aunque sin caer en lo vulgar u ofensivo.
Además de la forma tan distintiva en que el vocalista hacía crujir tanto su guitarra como su voz, sobresaliendo de entre los demás cantantes de ese tiempo.

Himnos que marcaron a toda una generación
En 2006, ya bien establecidos en la escena musical, PXNDX lanzó su cuarto álbum de estudio: Amantes Sunt Amentes, el cual significó el punto más alto de su carrera, ya que después de tres discos, habían encontrado a su público, el cual se encontraba sobre todo en el movimiento emo de principios de los años 2000.
La principal diferencia de estas nuevas canciones en comparación con las anteriores recaía en que las letras se sentían más personales, lo cual hizo aún más fácil poderse identificar con ellas; incluso a veces pareciendo cartas directas para una persona, cosa que también ayudó a que más de uno pudiera dedicarlas o cantarlas a todo pulmón.
Además, en cuanto a producción, ésta estuvo a cargo de Adrián “Rojo” Treviño, quien ayudó al cuarteto de Nuevo León a conseguir un sonido más pulido, claro y con un toque “vanguardista” para el género, el cual se aprecia mejor en temas como Procedimientos Para Llegar a un Común Acuerdo, El Infame “Estar Y No Estar”.
O Los Malaventurados No Lloran, donde se agregaron guitarras limpias y sintetizadores de fondo para resaltar aún más la voz de Madero, dando como fruto uno de las temas más representativos no sólo de la banda, sino del rock mexicano y del “happy punk” en español.

El tema del disco fue muy claro, y eso se notó desde el nombre que la banda escogió para su trabajo. “Los amantes están dementes” es la traducción literal del latín al español.
Además de un diseño de arte distintivo, en el cual se muestran ilustraciones de parejas que parecieran no estar felices a pesar de tenerse al lado, lo cual dejó un mensaje implícito del contenido de las canciones del disco.
Veinte años después, y a pesar de lo que pareciera la separación definitiva de la banda en 2015, Amantes Sunt Amentes marcó un punto muy importante para PXNDX, siendo considerado como el álbum que mejor conectó con todo un movimiento cultural y entendió más que nadie a toda una generación de jóvenes que nunca se dejó intimidar por los punks.


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