Rafael Cornejo // Discos Demente
En 2006, los gustos musicales de la gente estaban cambiando; el reggaetón se iba apoderando poco a poco de las listas de popularidad y las bandas de rock iban cada vez más en declive, sobreviviendo principalmente las que se desarrollaban en géneros como “power pop” o “punk rock”.
Por ello, las disqueras transnacionales empezaban a dejar de confiar en aquellas que tocaran otros subgéneros como el “alternativo”.
Dentro de esas bandas se encontraba Zoé, quienes a duras penas habían podido grabar dos discos de forma independiente: Zoé (2001) y Rocanlover (2003).
Tras dos años de haber trabajado con Sony Music, la empresa, al no ver un proyecto confiable, decidió dejar de distribuir su material y darles una carta de despedida, lo que obligó al quinteto de músicos a acercarse a la disquera independiente “NOISELAB”, en la Ciudad de México.
Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea
La producción del disco fue del británico Phill Vinall, conocido por colaborar con otras bandas como PULP, RADIOHEAD y PLACEBO, y quien ya conocía a León Larregui y compañía tras haber masterizado su álbum debut.
Este tercer disco estuvo más enfocado en un aura psicodélica para enfatizar en el concepto “espacial” que la banda ya había construido desde su gestación a finales de los años 90. Vinall se deshizo de casi todos los instrumentos acústicos para enfocarse en los electrónicos y efectos digitales de la guitarra, bajo y teclado.
Las grabaciones se llevaron a cabo los primeros meses del 2006 y el disco vio la luz unos meses después, el 12 de julio; sin embargo, no todo el trabajo estaba hecho, pues los videos para su promoción aún no estaban listos, y salieron incluso al año siguiente durante la gira que la banda dio en compañía de otras como Los Tres y Soda Stereo.
El disco fue ampliamente alabado por la crítica y los fans de la banda, a pesar de no haber ganado algún reconocimiento físico u oficial. Otras bandas y artistas como Bengala y Chetes confesaron haber inspirado discos posteriores en el Memo Rex Commander, además de que lo consideraron como el álbum que desató el movimiento indie en las bandas de rock mexicanas de los siguientes años.
Ahora, 20 años después, canciones como Vía Láctea, Paula o No Me Destruyas, siguen teniendo la misma popularidad que hace años, siendo un referente incluso del movimiento indie rock en español no sólo en México sino en toda Latino América.


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