Los hermanos Sotomayor, Raúl y Paulina, celebran su regreso con su cuarto álbum de estudio, una producción cercana a los 37 minutos. Se trata de Wabi Sabi y su propósito es convertirse en el emblema y sello musical de las pistas de baile de esta primavera.
Un álbum lleno de complejidad
Desde el título que da nombre al álbum hasta la portada es patente la búsqueda de la belleza en lo inacabado, en la imperfección y en la manufactura de un sonido que evita lo rebuscado, en cambio opta por los bordes y texturas sonoras. En eso consiste Wabi Sabi y la filosofía que conlleva, en la aceptación del ciclo natural de la vida y la simplicidad.
Conceptualmente la portada del disco despeja toda duda; lo sencillo de los trazos cubistas y el juego geométrico sin ostentación: lo Wabi; y la comunión entre la dualidad del día y la noche que simbolizan la transición y el paso del tiempo: lo Sabi. De esta manera conjugan la antigua filosofía y estética japonesa.

Análisis de cada canción…
Sin más dilación hablemos de esta producción. Por un lado, “Vida” es la carta de presentación del álbum que se manifiesta como canto y celebración a la vida a pesar de las vicisitudes, así lo expresa en las líneas centrales: “Vivo por la vida, por cada latido, vivo por la vida, aunque caiga y duela”.
Mientras que “Who’s there” prefigura el tono ecléctico del álbum: beats, reverberaciones y dub. El estribillo, constante y embelezador manifiesta el desdoblamiento y reflejo de uno mismo ante la realidad: “En el espejo veo mi reflejo / Dime quien está ahí / Who’s there / Who’s there”.
Continúa “Porvenir”, dotada de una dimensión atmosférica y sensorial. “Aroma, lluvia y tierra / Cuentan un porvenir / Se asoma amablemente / Pinta las nubes…”; la rola deviene en una reflexión sobre la calma, el cambio y el flujo continuo del tiempo.
El disco avanza entre los pulsos electrónicos minimalistas y fusión de jazz en “Todo se derrumba”. En justa medida la pieza vuelve a advertir el espíritu de la filosofía wabi sabi. La aceptación del curso natural de la vida, sus altas y sus bajas que resume con maestría en las líneas: “veo como todo se derrumba / la verdad se esconde / no me queda duda…”.
En lo sucesivo, “Me dejo llevar” también dialoga con esta libertad que trae consigo el dejarse llevar, a ello contribuye la atmósfera espacial y onírica que impera de inicio a fin.
Si bien en cada recoveco de Wabi Sabi impera lo lírico, esto es más evidente en temas como “Si no duermo”, que subraya la cuestión de la búsqueda de identidad y la tensión que conlleva: “Cierro los ojos, sigo de pie, busco respuestas / Cierro los ojos, última vez que me quedo en vela / No hay brújula que siga esta travesía…”; la canción se sostiene por sí misma en una suerte de aura tropical que se mantiene entre el umbral del día y la noche.
Siguen pistas como “Prende la palma” y “Mango y sal”, que perfilan completamente los ritmos tropicales, latinos y el dancehall. La primera se caracteriza por por la influencia del soul en la voz y el fraseo flexible: “Fuerte y firme nos va a liberar / Vamos, vamos, vamo’ vamo’ a ganar / Mantén el rumbo ya no mires atrás”.
En cambio en la segunda la raíz latina es directa, suena el macheteo característico del trabajador caribeño e invita a bailar, enciende el deseo, despierta el apetito, conecta fácilmente con el público.
Wabi Sabi también dialoga con el momento actual. “Si te vas” anuncia la efervescencia por la fiebre del fútbol de la que pronto México será protagonista. Así como en el balompié se da el pase del balón entre jugadores, el sencillo también lo hace metafóricamente: “El ritmo lo tengo yo / No hay prisa, con calma / Así me mantengo yo / Ven, dame la noche / Te la devuelvo yo / Con sudor y fuego / Sin que te detenga yo”.
En el caso de “Yo sé todo de ti”, nos habla sobre conocer profundamente a alguien, aunque también funciona como guiño a la exposición digital y a los algoritmos que acaban por saberlo todo sobre nosotros. “Yo sé todo de ti / Aunque no lo quieras decir / Yo sé todo de ti”, suena la frase reiterativamente.
Finalmente, el último track, “La Peli”, se perfila como la canción más introspectiva, personal y reflexiva; no es para menos, incita a la escucha atenta. El compás y voz de Paulina irradia destreza al ejecutar las rimas: “Cerrando los ojos, tu sombra me besa / Desde lo profundo, a mí no me suelta / Me envuelve y me lleva”.
El track explora la ambivalencia entre realidad y ficción, esta forma concebir la vida como una película en la que aceptamos el guión que nos corresponde actuar.
Todo ello da cuenta de la progresión y los nuevos horizontes musicales que está tomando Sotomayor sin renunciar al toque inconfundible y ejecución instrumental y lírica que han mantenido por diez años. Wabi Sabi es una publicación del sello Wonderwheel Recordings, producida y grabada en Puerto Rico de la mano de Raúl Cabra.


Deja un comentario